• Ayuda Maps a encontrar puntos de prostitución

(FUENTE: EL SOL DE PUEBLA)   Encontrar servicios sexuales en Puebla es cada vez más fácil con uso de la tecnología y con 130 pesos disponibles. luego que en la plataforma de Google Maps se puede encontrar el “Puti Tour”, un mapa que marca los puntos de la prostitución en Puebla en donde se pueden encontrar servicios en ese precio en el Centro Histórico de la capital poblana, a cuatro cuadras de la Catedral, considerado el punto más visitado de la ciudad por los turistas.

En este mapa se encuentran marcados desde hoteles, table dance y bares; hasta casas de citas y calles en donde mujeres ejercen el oficio más antiguo del mundo ante los ojos de todos, incluidas las propias autoridades.

En un recorrido realizado por El Sol de Puebla se ubicó el corazón de la prostitución en la ciudad, donde las mujeres ofrecen el “servicio básico”, entendido como una relación sexual vaginal, desde 130 hasta 180 pesos, dependiendo de la edad y el físico de las sexoservidoras.

El punto central de la prostitución en Puebla se encuentra en la zona centro y está delimitado por las calles 5 y 7 Norte desde la 18 hasta la 8 Poniente, en donde se pudo apreciar más de 30 mujeres en la calle que ofrecen servicios sexuales mientras patrullas de las policías Municipal y Estatal pasan sin decir nada Es en esta zona donde el rostro del primer cuadro de la ciudad cambia radicalmente, pues el ambulantaje de fin de semana sirve de camuflaje a las sexoservidoras que operan del lado nor-poniente del centro.

No todas portan atuendos sugerentes como minifaldas o blusas escotadas, pues hay varias con ropa más discreta que también se dedican a la prostitución. Sin embargo, una bolsa cruzada en los hombros o una cangurera en la cintura son los elementos que las distinguen de la gente común que transita por la zona.

En el “Puti Tour” por lo menos 30 puntos están marcados en el Centro Histórico, en su mayoría hoteles, bares y casonas en donde se ejerce la prostitución, sin embargo, la mayoría son a puerta cerrada, por lo que es más fácil encontrar a la mayoría de las sexoservidoras en la calle.

Uno de los puntos fijos a los que tuvo acceso este medio se encuentra sobre la 8 Poniente, entre 3 y 5 Norte, conocido como la mini puerta verde. Se trata de una pequeña vecindad cuyo acceso es de menos de un metro de ancho a través de un pasillo que da a un patio, en donde se puede ver a las sexoservidoras sentadas en sillas de plástico blancas ofreciendo sus servicios por 130 pesos.

ESCOLTADAS POR “HALCONES”.

Por lo menos 15 hombres parados en las calles que delimitan el corazón de la prostitución en el Centro Histórico son los que custodian a las sexoservidoras que ofrecen ahí sus servicios, siempre pendientes de las personas que se acercan a pedir informes.

Lenguaje de señas y silbidos es el medio de comunicación entre ellos, quienes nunca pierden la mirada a las sexoservidoras, mujeres de entre 25 y hasta 60 años de edad que eligen a sus posibles clientes para ofrecerles el servicio de forma discreta.

La mayoría de los posibles clientes que se acercan a pedir informes son hombres mayores o con pinta de trabajadores de la construcción, cualquier persona que se acerque y que no tenga estas características alerta a los hombres que vigilan como halcones a las mujeres.

Los clientes no tienen que recorrer grandes distancias para poder consumar el acto, pues una vez cerrado el trato con las sexoservidoras van a los hoteles que se encuentran a unos pasos, como son el Hotel México y Viña del Mar sobre la 14 Poniente, entre 5 y 7 Norte.

POLICÍAS RECORREN LA ZONA SIN RETIRARLAS.

Aunque la prostitución es considerada una falta administrativa en el Código Reglamentario para el Municipio de Puebla (Coremun), patrullas de la Policía Municipal y algunas motos de la Estatal recorren la zona sin retirar a las mujeres que practican este oficio. Durante el recorrido realizado, más de una vez se pudo apreciar a los elementos policiacos custodiando la zona, sin que las sexoservidoras se alertaran o hicieran intento de irse del lugar, pues por mucho algunas cambiaban de posición su bolsa o fingían estar viendo las cosas de los negocios del lugar.

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