EL PAÍS.– Walmart ajusta de nuevo su estrategia. La cadena de hipermercados, el mayor empleador privado de Estados Unidos, anuncia un plan de inversión de 6.800 millones de dólares con el que creará 10.000 empleos este año. A esta infusión de capital se le suman los 1.000 millones adicionales que destinará General Motors para apuntalar la producción doméstica y preservar los empleos de 1.500 asalariados que estaban a riesgo de deslocalizarse a México.

Hace justo un año que la cadena anunció una reestructuración de su red de hipermercados por la que iba a cerrar 154 locales. Se trataba, según explicó Doug McMillon, su consejero delegado, de las tiendas menos rentables. La idea era concentrarse en los grandes establecimientos y en las pequeñas tiendas en los núcleos urbanos que pueden utilizarse también como centros logísticos.

La medida afectó a 10.000 empleos, los mismos que ahora quiere recuperar con la última iniciativa. Además, habla de 24.000 empleos indirectos gracias a la renovación y construcción de 59 nuevos locales Walmart y Sam´s Club. El plan de expansión se anuncia, además, pocos días después de que Amazon hiciera público que sumará 100.000 empleados durante los próximos 18 meses.

Walmart da en la actualidad empleo a 1,5 millones de personas en el país, por lo que el incremento es relativamente menor, inferior al 1%. La plantilla de Amazon, sin embargo, ronda los 180.000 asalariados y la dobló durante los últimos cinco años. Ambos anuncios contrastan con los cierres de locales anunciados por Macy´s y Sears, que está tratando de evitar la suspensión de pagos.

La cadena de ya desafió pasado diciciembre al futuro presidente de Estados Unidos anunciado una inversión de 1.300 millones de dólares en México con el objetivo de duplicar las ventas en 2025. El plan trata de reforzar su red de distribución y logística en el territorio mexicano, porque la dirección considera que es un mercado “ricos en oportunidade”.

Elevar la competitividad

General Motors se apuntó también a la avalancha de inversiones que están anunciando las grandes corporaciones antes de que Donald Trump tome posesión el viernes. El presidente electo presiona al sector privado para que cree empleo en el país. El mayor fabricante de Detroit fue objeto de la retórica proteccionistas del republicano, por fabricar en México coches que vende en EE UU.

La inversión anunciada por GM se eleva a 1.000 millones de dólares y con ella pretende crear o salvar 7.000 empleos durante los últimos años. De esta manera, quiere reiterar el compromiso de la compañía con preserva la producción doméstica. De ese total, se crearán 450 puestos de trabajo en Michigan para la fabricación de ejes para camionetas del tipo pickup. El traspaso afectará a una los empleados de una compañía auxiliar en México.

GM debe precisar aún los detalles de su plan de producción. Mary Barra, su consejera delegada, ya dijo durante la celebración del Salón de Detroit que estos planes de inversión llevan preparándose desde mucho antes de las elecciones para “elevar la competitividad” de sus fábricas y explicó que el principio general es concentrar la producción donde se vende los coches. La semana pasada anunció que traslada de Canadá a México el ensamblaje del nuevo Terrain.

Trump amenaza a los grandes fabricantes de coches con imponer un arancel del 35% en los vehículos que importen desde México. También quiere renegociar el tratado comercial NAFTA. Ford Motor acaba de renunciar a una inversión de 1.600 millones para expandir sus operaciones México y en su lugar destinará 700 millones en Michigan para la producción de coches eléctricos.

Fiat Chrysler también viene de anunciar una inversión de 1.000 millones de dólares en Ohio y Michigan con la que creará 2.000 empleos en EE UU. Pero Sergio Marchionne, su consejero delegado, advierte que las políticas comerciales de Trump pueden poner en peligro la producción de la compañía al otro lado de la frontera sur si se concretan, por eso pide reglas claras.

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